La primera opción de almacenamiento digital que se empleo fueron los archivos de acceso secuencial, ficheros con una cierta estructura para almacenar los datos pero muy lejos todavía de las bases de datos.
Pongámonos al inicio de la segunda mitad del siglo XX, cuando nuestro protagonista Antonio comienza a pasar a formato digital los datos de su tienda SuperGades. La opción que por entonces tiene disponible es sencillamente pasar los datos de un fichero en papel a un fichero digital, empleando un procesador de textos muy sencillo con muy pocas funcionalidades, en el que escribiríamos los datos sin ningún tipo de formato. A este fichero, se le denomina también archivo, tomando el nombre de su antecedente analógico, un fichero físico con cajones donde guardábamos las fichas con los datos. Si estuviéramos almacenando los datos de los proveedores, el archivo podría tener un aspecto similar a:
Frutas Gutierrez
Antonio Gutierrez
607454545
Hortalizas del Sur
Guillermo Morales
652854874
Azucarera Sevillana
Rodrigo Mendez
622525885
En este archivo hemos escrito los datos de nuestros proveedores uno detrás de otro, como lo haríamos en un cuaderno. Hemos generado un archivo secuencial, que recibe este nombre porque los datos se almacenan uno detrás de otro, y el acceso a los mismos será de forma secuencial, es decir, tengo que recorrer el archivo desde el principio hasta llegar al dato que quiero recuperar.
La marca EOF (End of File)
Esta manera de trabajar obligaba a incluir algún tipo de marca que nos indicara que habíamos llegado al final del archivo, de otro modo, obtendríamos un error al intentar leer un dato más allá del final del archivo. Esta marca es el carácter de final de archivo EOF.
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